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"FORMAS PÉTREAS SOÑADAS" | ABREU BASTOS

Meddas : 46x38 cm

técnica :Óleo sobre Lienzo

1.700,00 €

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Nacido en el seno de una familia humilde, Antón Abreu Bastos compaginaría desde muy joven su trabajo como aprendiz de carpintero, para ayudar en la economía doméstica, con la formación en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo. A los 20 años decide emigrar a Buenos Aires, como había hecho su padre, que se había convertido en un prestigioso ebanista en la capital argentina, donde se relacionaba con diversos artistas.

Afincado en su nuevo destino, Abreu trabajará durante los años 50 como diseñador de joyas y carpintero, labores que compatibilizará con la pintura y la asistencia a tertulias, reuniones donde se relacionará con intelectuales como Cuatrecasas, Blanco Amor, Jiménez de Asúa o Colmeiro. Su incesante actividad le llevará a crear el Grupo del Plata, adherido al expresionismo, y a dirigir e impartir docencia en la Escuela de Bellas Artes Divisadero, junto a su esposa, la también pintora, Elsa Pérez Vicente, al tiempo que comienza a participar en exposiciones. Asimismo, será requerido por el Centro Galego de la capital argentina como ilustrador de publicaciones y asesor artístico.

Abreu decidirá regresar a Galicia tras los golpes militares que sufre su país de acogida y su actividad expositiva continuará por toda España, así como sus viajes por distintos países europeos, al tiempo que su casa se convertirá en un lugar en el que recibir a amigos y colegas como Xoán Oliveira, Xavier Pousa, Álvaro Cunqueiro, Lodeiro, Celso Emilio Ferreiro o Antón Quesada. Su trayectoria sería reconocida con la Medalla de Galicia o con la Tercera Medalla del Salón de Otoño.

La producción artística de este autor se puede clasificar en tres períodos. El primero, desde el comienzo de su carrera hasta final de los años 50, se caracteriza por influencias postimpresionistas, en el que recrea ambientes que presentan sensación de desolación. El segundo, hasta mediados de los años 70, donde evoluciona desde un expresionismo lírico a otro más dramático, en el que abundan escenas cotidianas domésticas o procedentes del ambiente rural. Y el tercero, que comienza a mediados de los 70, cuando las formas que trabaje tienden a una abstracción, que se podría calificar de orgánica

abreu bastos n18